lunes, 9 de junio de 2014

ESCRIBIR UN DIARIO.

ESCRIBIR UN DIARIO.
TOMADO DEL LIBRO
“NADIE ES PERFECTO” DE ALICE D. DOMAR. ED. URANO


"Escribir sobre tus pensamientos, inquietudes, miedos, triunfos y experiencias puede ser una experiencia increíblemente terapéutica.

Escribir un diario ayuda a mitigar el dolor de las experiencias traumáticas, sirve para ver con perspectiva los acontecimientos negativos y ofrece una manera eficaz de pensar en los momentos conflictivos y de toma de decisiones.

Además, tu diario es un lugar magnífico donde realizar ejercicios de reestructuración cognitiva y practicar la gratitud activa.

James Pennebaker, doctor en psicología e investigador de la Universidad de Texas, en Austin, ha dirigido un amplio estudio sobre los beneficios que produce escribir acerca de los trastornos emocionales. Junto con otros científicos ha descubierto que escribir un diario sobre aquello que nos inquieta puede aumentar la función inmunológica, hacer que la gente desarrolle menos enfermedades, mitigar el dolor, mejorar el estado de ánimo y aliviar la depresión y la ansiedad.

En tu diario puedes explorar tus sentimientos perfeccionistas de una forma sana. Pregúntate a ti misma porque espera ser perfecta, cuál es el origen de la expectativa y qué mensajes que pasan por la cabeza cuando te criticas a ti misma o le das importancia a tus defectos y errores.

Puedes hablar contigo misma a través del diario, y preguntarte porque no te tratas a ti misma con el mismo amor y compasión que ofreces a los demás. En un diario también puedes darte permiso a ti misma; para cometer errores y ser imperfecta.

Escribir un diario te ayudará a entender porque una determinada situación que produce estrés. Incluso aunque no puedas solucionar un problema, ser plenamente consciente de su esencia y del motivo de la turbación que te causa contribuirá en gran medida a eliminar la aflicción.


Mientras escribas en tu diario, anota los pensamientos automáticos negativos que tienes de tu persona. Verlos por escrito puede resultar chocante y desconcertante. Cuando los escribes parecen mucho menos lógicos que cuando los piensas. Trasladar estos pensamientos a un papel es un gran primer paso para redefinirlos de una forma más positiva y constructiva.

Al escribir un diario te beneficias no sólo del proceso de escritura sino también de su relectura. En ocasiones, cuando lees de nuevo lo que has escrito dices de pronto: “ajá”, y aquello que tanto te costaba se vuelve tan claro como el agua.

COMO ESCRIBIR UN DIARIO.
  • Los siguientes consejos son de James W. Pennebaker, investigador del campo de la elaboración de diarios.

  • Elige un momento y un lugar donde no te interrumpan, preferiblemente al finalizar la jornada.

  • La mejor manera de anotar tus pensamientos es escribirlos a mano en un diario o bloc de notas.

  • Comprométete a escribir un mínimo de 15 minutos al día durante al menos tres o cuatro días consecutivos.

  • Cuando hayas empezado escribir, no te detengas. No te preocupes por la gramática, la puntuación o la ortografía. Si te quedas en blanco, repite lo que acabas de escribir.

  • Entre los temas sobre los que escribir estarían: algo que te preocupa, con lo que sueñas o que eludes; algo que te afecta de una forma malsana, o algo difícil que ocurrió en el pasado.

  • Puedes escribir cada día sobre lo mismo o sobre diferentes cosas.

  • Si escribes acerca de un hecho pasado traumático, exteriorízalo de verdad y explora tus sentimientos y pensamientos sobre él. Ahonda en tus emociones más profundas.

  • Es posible que cuando acabes de escribir te sientas triste, pero normalmente el sentimiento se te pasará en un par de horas. Si ves que te enfadas mucho escribiendo sobre cierto tema, cambia de tema.

  • Sé absolutamente honesta: escribe sólo para ti misma. 


Puedes conservar tus anotaciones en el diario o tirarlas. Guardarlas y volverlas a leer en el futuro te servirá para ver cómo has cambiado y crecido. Tirarlas también puede ser catártico. Siguiendo la recomendación de Pennebaker, puedes quemar lo que escribes, borrarlo, romperlo, tirarlo al w.c., o partirlo en trocitos y lanzarlos al mar o dejar que se los lleve el viento.


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